| Las siguientes son líneas escritas por el critico musical Larry Kelp
en Agosto del 2002, cuando Grupo Raíz saco su disco compacto doble con
sus tres grabaciones long-play.
Este disco compacto es una colección de canciones de tres grabaciones
que el conjunto de Nueva Canción Chilena Grupo Raíz publicó en los años
ochentas. En esa década Grupo Raíz interpretó algunas de las canciones
más queridas del movimiento de la Nueva Canción y creó un impresionante
repertorio de sus propias composiciones, y al hacerlo, introdujo el
espíritu de la Nueva Canción a muchos estadounidenses, además de
propagar las noticias de la grave situación de los chilenos, algo que la
prensa estadounidense dió poca cobertura.
La Nueva Canción que se propagó por América Latina en los años 60s y
70s no es ya un estilo popular, sin embargo su mensaje de canciones
acerca de la vida diaria de la gente, de esperanza y metas para una vida
buena, en una tierra libre y justa, todavía no se ha desvanecido. Sin
más, la mayoría en el mundo hoy día, esta viviendo más precariamente que
antes. Sí algunas de las situaciones han cambiado durante los años, los
ideales, la compasión, y el amor en la música de Grupo Raíz siguen
siendo relevantes de la misma forma en que la música de Woody Guthrie
acerca de los obreros estadounidenses se mantiene actual, de la misma
manera que las canciones de Pete Seeger colectadas de las luchas de la
gente alrededor del mundo siguen estando vigentes, no importa el tiempo
o el lugar.
Más allá del contenido de la letra de las canciones de Grupo Raíz,
está la animada mezcla de instrumentos Andinos (las zampoñas, quenas y
flautas indígenas) con sonoras guitarras tocando urgentemente la Nueva
Canción y su pariente caribeña la Nueva Trova (y también una o dos
piezas Irlandesas), y sobre todo las voces entusiastas y las armonías
ajustadas de los seis músicos comprometidos a la causa de hacer un mundo
mejor con la música como un arma de paz.
El conjunto se formó en 1980 cuando músicos chilenos -refugiados
después del golpe militar que en 1973 derrocó al presidente elegido
democráticamente Salvador Allende - se encontraron en Berkeley en el
refugio chileno conocido como el Centro Cultural La Peña. El grupo
realizó presentaciones musicales y teatrales acerca del trastorno social
en Latinoamérica, ayudándose entre si con sus presentaciones de canto, y
convirtiéndose en el conjunto de La Peña. Suya fue la expresión musical
de cinco jóvenes chilenos que habían perdido su medio de vida, cierre de
universidades, encarcelamiento y tortura. La estudiante universitaria
Ellen Moore aparecio un dia para entrevistar al cantante Rafael
Manríquez acerca de las artes como una herramienta revolucionaria en
Chile, y termino cantando con el conjunto.
El grupo se presentó más que todo en el Area de la Bahía de San
Francisco, así como en festivales folklóricos y clubes en diferentes
partes de los Estados Unidos y también en el extranjero. Hicieron
presentaciones y trabajaron con compañeros artistas quienes usaron la
música para cambios sociales como Pete Seeger y Holly Near. Ellos
continuaron la tradición e instrumentación de esos grandes grupos de la
Nueva Cancion Chilena como Inti-Illimani, Illapu, y Quilapayun, y por
supuesto siguiendo los pasos de Victor Jara, Violeta Parra y otros, y
aportando con sus propias canciones e ideas.
Eventualmente los integrantes se separaron en búsqueda de otras
ocupaciones, casi todas musicales, cantando para cambio social. Dos de
ellos han dirigido el Coro Comunitario de la Peña, Quique Cruz ha hecho
grabaciones y presentaciones con músicos tales como Jackson Browne y
Sting. Lichi Fuentes fundó un conjunto de cuatro mujeres de cuatro
diferentes países, Altazor, y prosiguió como solista y como directora
del Coro Comunitario de la Peña. Rafael Manríquez ha grabado varios de
sus propios discos compactos.
Tal vez Grupo Raíz se ha jubilado, pero sus miembros siempre han
estado ahí para ayudar con la música de cada quien, prestar una guitarra
o una armonía vocal. Sí la Nueva Canción no es el estilo popular
propagado por el mundo actual, su mensaje es todavía pertinente. Cuando
el conjunto se reunió brevemente en el 2001 a petición de El Encuentro
del Canto Popular de San Francisco, la música y espíritu resonó como
antes. Este disco compacto es un documento significativo de música de
esperanza y amor, eternas esencias de vida que son tan necesarias para
la vida de hoy como lo fueron cuando se hicieron estas grabaciones.
— Larry Kelp, Agosto, 2002 |
The following are the liner notes written by music critic Larry Kelp
for the Raiz Compilation CD released on August 2002:
"This compact disc is a collection of songs from the three recordings
Chilean Nueva Canción (new song) band Grupo Raiz released in the 1980s.
In that decade Grupo Raiz (Spanish for Roots Group) sang some of the
most loved songs of the Nueva Canción movement and created an impressive
songbook of its own compositions, and in so doing introduced the spirit
of Nueva Canción (New Song) to many North Americans, to say nothing of
spreading the news of the plight of Chileans, something U.S. news media
gave little coverage to.
While the Nueva Canción movement that swept through Latin America in
the 1960s and 170s is no longer the popular style, its message of songs
about people's everyday lives, of hope and goals for a good life in a
free and just land, have not faded. If anything, most people in today's
world are living more precariously than before. If some of the locations
have changed over the years, the ideals, the compassion and love in
Grupo Raiz's songs are relevant in the same way that Woody Guthrie's
songs of America's working folk remain current, the same way Pete
Seeger's songs collected from the struggles of people around the world
ring true no matter the time or place.
Beyond the lyric content, Grupo Raiz's music was a spirited blend of
Andean instrumentals (the indigenous zampoñas and quenas, panpipes and
flutes) with ringing guitars playing urgent Nueva Canción and Caribbean
cousin Nueva Trova (and even an Irish tune or two), and above all the
rousing voices and close harmonies of six musicians committed to making
the world better with music as their weapon for peace.
The ensemble formed in 1980 as Chilean musicians - refugees from
Chile following the 1973 military coup that killed the democratically
elected president Salvador Allende - met at Berkeley's Chilean refuge
and coffee house, the non-profit La Peña Cultural Center. They staged
musical and theater productions about social upheaval in Latin America,
helped each other's song performances, and became the house band at La
Peña. Theirs was the musical expression of five young Chileans who had
endured loss of livelihood, university shutdowns, imprisonment and
torture, along with college student Ellen Moore who came to interview
singer Rafael Manriquez on the arts as a revolutionary tool in Chile,
and ended up singing in the band.
The ensemble performed mostly in the San Francisco Bay Area, as well
as at folk festivals and clubs around the United States and abroad. They
performed and worked with such fellow artists who used music for social
change such as Pete Seeger and Holly Near. They carried on in the
tradition and instrumentation of those great Chilean Nueva Canción
groups Inti-Illimani, Illapu and Quilapayun, and of course in the
footsteps of Victor Jara, Violeta Parra and others, and building on that
Nueva Canción foundation with their own songs.
Eventually the individual musicians moved on to other pursuits, most
of them musical, continuing to sing songs for social change. A couple
have directed the La Peña Community Chorus, Quique Cruz has recorded and
performed with such musicians as Jackson Browne and Sting. Lichi Fuentes
founded a band of four women from four countries, Altazor, and went on
to direct La Peña Community Chorus. Rafael Manriquez has recorded
several of his own CDs.
And while Grupo Raiz may have retired, its members have always been
there to help each other's music, to lend a guitar or a harmony vocal.
If Nueva Canción isn't the current pop style sweeping the world today,
its message is still relevant. When the band briefly reunited in 2001 at
the request of San Francisco's Encuentro del Canto Popular, the songs
and spirit resonated as before. This CD is a significant document of
music of hope and love, timeless live essences that are as necessary to
life today as they were when they were recorded." — Larry Kelp,
August 2002. |